Cantos a la Virgen María
Una Madre No Se Cansa de
Esperar
(Hoy He Vuelto)
Cuántas veces siendo niño te recé
Con
mis besos, te decía que te amaba
Poco
a poco, con el tiempo, alejándome de Ti
Por
caminos que se alejan, me perdí
Por
caminos que se alejan, me perdí
Y
hoy he vuelto, madre, a recordar
Cuántas
cosas dije ante tu altar
Y
al rezarte puedo comprender
Que
una madre no se cansa de esperar
Que
una madre no se cansa de esperar
Al
regreso, me encendías una luz
Sonriendo
desde lejos, me esperabas
En
la mesa, la comida aún caliente y el mantel
Y
tu abrazo es mi alegría de volver
Y
tu abrazo es mi alegría de volver
Y
hoy he vuelto, madre, a recordar
Cuántas
cosas dije ante tu altar
Y
al rezarte puedo comprender
Que
una madre no se cansa de esperar
Que
una madre no se cansa de esperar
Aunque
el hijo se alejara del hogar
Una
madre siempre espera su regreso
El
regalo más hermoso que a los hijos da el Señor
Es
su madre y el milagro de su amor
Es
su madre y el milagro de su amor
Y
hoy he vuelto, madre, a recordar
Cuántas
cosas dije ante tu altar
Y
al rezarte puedo comprender
Que
una madre no se cansa de esperar
Que
una madre no se cansa de esperar
LETANÍA CANTADA A LA VIRGEN
MARÍA.
Hoy te digo cosas bonitas.
Cosas
bonitas te digo hoy.
Y
te digo con alegría,
Santa
María, te digo hoy.
Eres
María de dolores,
María
de las flores,
Nos
diste el amor.
Eres
arca de la alianza y
Eres
esperanza para el pecador.
Eres
la puerta del cielo,
Salud
del enfermo,
Estrella
de mar.
Eres
María inmaculada,
Por
dios preservada,
Eres
soledad.
Eres
virgen poderosa,
Misericordiosa,
Eres
virgen fiel.
Eres
la madre admirable,
Solo
comparable con el mismo Edén.
Eres
la casa de oro,
Eres
un tesoro,
Torre
de marfil.
Eres
la reina del cielo,
Y
eres el consuelo
Torre
de David.
Eres
reina de patriarcas,
Reina
de profetas,
Madre
del creador.
Vaso
precioso de gracia,
Madre
del consuelo,
Vaso
de elección.
Eres
de sabiduría el trono María,
Reina
de la paz.
Eres
de apóstoles reina,
Madre
de la iglesia,
Eres
virginal.
Eres
causa de alegría,
Contigo
María, queremos vivir.
Eres
el trono de gracia
Y
el alma se sacia, si esta junto a ti.
Eres
la hija del padre,
La
madre del hijo, que vino a salvar.
Y
del Espíritu esposa,
Virgencita
hermosa, eres mi cantar.
Canto de la Magnificat
Mi alma glorifica (Magnificat)
Mi alma glorifica al Señor, mi Dios,
Gózase
mi espíritu en mi salvador.
Él
es mi alegría, es mi plenitud,
Él
es todo para mí.
Ha
mirado la bajeza de su sierva
Muy
dichosos le dirán todos sus siglos
Porque
en mí ha hecho grandes maravillas
El
que todo puede cuyo nombre es santo.
Mi alma glorifica...
Su
clemencia se derrama por los siglos
Sobre
aquellos que le temen y le aman
Desplegó
el gran poder de su derecha
Dispersó
a los que piensan que son algo.
Mi alma glorifica...
Derribó
a los potentados de sus tronos
Ensalzó
a los humildes y a los pobres
Los
hambrientos se saciaron con sus bienes
Y
alejó de sí vacíos a los ricos.
Mi alma glorifica...
Acogió
a Israel su humilde siervo
Acordándose
de su misericordia
Como
había prometido a nuestros padres
A
Abraham y descendencia para siempre.
Mi alma glorifica...
Gloria
a Dios, Padre Omnipotente
Y
a su hijo Jesucristo, el Señor
Y
al Espíritu que habita en las almas
Por
los siglos de los siglos, para siempre.
Mi alma glorifica...
Junto a ti María.
Junto a ti María, como un niño quiero estar,
Tómame
en tus brazos guíame en mi caminar.
Quiero
que me eduques, que me enseñes a rezar,
Hazme
transparente, lléname de paz.
Madre,
Madre, Madre, Madre.
Madre,
Madre, Madre, Madre.
Gracias Madre mía, por llevarnos a Jesús,
Haznos
más humildes, tan sencillos como Tú.
Gracias
Madre mía, por abrir tu corazón,
Porque
nos congregas y nos das tu amor.
¿Quién será la mujer?
Quién será la mujer que a tantos inspiró
Poemas
bellos de amor.
Le
rinden honor la música, y la luz,
El
mármol, la palabra y el color.
Quién
será la mujer que el rey y el labrador
Invocan
en su dolor;
El
sabio, el ignorante, el pobre y el señor,
El
santo al igual que el pecador.
María
es, esa mujer
Que
desde siempre el Señor se preparó,
Para
nacer como una flor
En
el jardín que a Dios enamoró./ (bis)
Quién
será la mujer radiante como el sol
Vestida
de resplandor,
La
luna a sus pies, el cielo en derredor
Y
ángeles cantándole su amor.
Quién
será la mujer humilde que vivió
En
un pequeño taller,
Amando
sin milagros, viviendo de su Fe,
La
esposa siempre alegre de José.
María de Nazaret
María de Nazaret, María me cautivó.
Hizo
más fuerte mi fe y por hija me adoptó.
A
veces cuando me pongo a rezar,
En
mis pensamientos vuelvo a soñar
Y
con sentimiento empiezo a cantar:
María
de Nazaret.
Ave
María, Ave María, Ave María, Madre de Dios. (2)
La
Virgen a quien Dios Padre eligió
Por
Madre del Hijo Santo de Dios.
María
que nos conduce al amor,
María
de mi Señor.
Mujer
que y trajiste el don de la paz,
De
todos los hombres Madre serás,
En
nuestros caminos siempre estarás,
Llevándonos
hasta Dios.
María
que vio a Jesús caminar,
María
que le ha enseñado a hablar,
María
la que sabía escuchar:
María
de Nazaret.
El trece de mayo.
El trece de Mayo la virgen María,
Bajo
de los cielos a Cova de Iría.
Ave, ave, Ave Maria,
Ave, ave, Ave Maria.
A
tres pastorcitos la Madre de Dios
Revela
el misterio de su corazón.
Haced
penitencia, haced oración,
Por
los pecadores que imploran perdón.
El
santo rosario constantes rezad,
y
la paz al mundo el Señor dará.
Oh
Reina del cielo, oh Madre de Dios,
Que
mi alma se salve, rogad al Señor!
Dolorosa
Dolorosa
de pie junto a la cruz;
Tú
conoces nuestras penas. Penas de un pueblo que sufre. (2)
Dolor
de los cuerpos que sufren enfermos,
El
hambre de gentes que no tiene pan;
Silencio
de aquellos que callan por miedo,
La
pena del triste que está en soledad.
El
drama del hombre que fue marginado,
Tragedia
de niños que ignoran reír;
La
burda comedia de huecas promesas,
La
farsa de muertos que deben vivir.
Dolor
en los hombros, sin tregua oprimidos,
Cansancio
de brazos en lucha sin fin;
Cerebros
lavados a base de slogans,
El
rictus amargo del pobre infeliz.
El
llanto de aquellos que suman fracasos,
La
cruz del soldado que mata el amor;
Pobreza
de muchos sin libro en las manos,
Derechos
del hombre, truncados en flor.
El Diario de María
Te miro a los ojos y entre tanto llanto
Parece
mentira que te hallan clavado
Que
seas el pequeño al que he acunado
Y
que se dormía tan pronto en mis brazos,
El
que se reía al mirar el cielo
Y
cuando rezaba se ponía serio.
Sobre
ese madero, veo al pequeño
Que
entre los doctores hablaba en el templo
Que
cuando pregunté, respondió con calma
Que
de los asuntos de Dios se encargaba,
Ese
mismo niño, el que está en la cruz
El
Dios de la gente se llama Jesús.
Ese
mismo hombre, ya no era un niño
Y
en aquella boda le pedí más vino
Que
dio de comer a un millar de gentes
Y
a pobres y enfermos los miró de frente
Rió
con aquellos a quienes más quiso
Y
lloró en silencio al morir su amigo
Ya
cae la tarde, se nublan los cielos
Pronto
volverás a tu padre eterno.
Duérmete
pequeño, duérmete mi niño
Que
yo te he entregado todo mi cariño
Como
en Nazaret aquella mañana
He
aquí tu sierva, he aquí tu esclava.
Santa María del camino
VEN CON NOSOTROS A CAMINAR,
SANTA MARÍA VEN/
Mientras recorres la vida tú nunca solo estás,
Contigo por el camino, Santa María va.
Aunque
te digan algunos que nada puede cambiar,
Lucha
por un mundo nuevo, lucha por la verdad.
Si
por el mundo la gente, sin conocerse va,
No
niegues nunca tu mano, al que contigo está.
Aunque
parezcan tus pasos, inútil caminar,
Tú
vas haciendo caminos, otros los seguirán.
Fue el Señor quien te hizo así,
Pura
como luz de primavera,
Dios
en persona te dio su verdad.
Tu
Señor te quiso así,
Fue
la libertad tu compañera
Y
fue tu cuna la humildad.
Hoy
tu secreto María,
Yo
vengo a cantar,
En
mar de tu alegría, quiero navegar.
Y
si lograra que el mundo quisiera escuchar
Tus
maravillas María, /le iría a contar/.
El
Señor te hizo Mujer,
Y
en tu corazón sembró ternura,
Y
en él nacieron mil frutos de paz.
En
tus manos el Señor,
Puso
el renacer de la esperanza
Y
el resplandor de la humildad.
Hoy he vuelto
Cuantas veces siendo niña te recé
Con
mis besos te decía que te amaba
Poco
a poco con el tiempo alejándome
De
Ti, /por caminos Que se alejan me perdí/.
Hoy
he vuelto Madre a recordar
Cuantas
cosas dije ante tu altar,
Y
al rezarte pude comprender
Que
una Madre o se cansa de esperar.
Al
regreso me encendías una luz,
Sonriendo
desde lejos me esperabas,
En
la mesa la comida aún caliente y el mantel
/y
tu abrazo en mi alegría de volver/.
Aunque
el hijo se alejara del hogar,
Una
madre siempre espera su regreso,
Que
el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor
/es
su madre y el milagro de su amor/
Madre óyeme
Madre, óyeme, Mi plegaria es un grito en la noche,
Madre,
mírame, En la noche de mi juventud.
Madre,
Sálvame, Mil peligros acechan mi vida,
Madre,
lléname, De esperanza de amor y de fe.
Madre
mírame, En las sombras no encuentro el camino,
Madre,
llévame, Que a tu lado feliz cantaré
/la,
la, la/…
Madre,
una flor, Una flor con espinas que es bella,
Madre,
un amor, Un amor que ha empezado a nacer.
Madre,
sonreír, Sonreír aunque llore en el alma,
Madre,
construir, Caminar aunque vuelva a caer,
Madre,
solo soy, El anhelo y la carne que luchan,
Madre,
tuyo soy, En tus manos me vengo a poner.
Despedida.
Adiós, Reina del cielo, Madre del Salvador.
Adiós,
oh Madre, mía!, adiós, adiós, adiós.
Adiós,
Reina del cielo, Madre del Salvador.
Dulce
prenda adorada, de mi sincero amor.
De
tu divino rostro, la belleza al dejar,
Permíteme
que vuelva tus plantas a besar.
A
dejarte, oh María, no acierta el corazón:
Te
lo entrego, Señora, dame tu bendición.
Adiós,
Hija del Padre; Madre del Hijo, adiós;
Del
Espíritu Santo, oh casta, esposa!, adiós.
Maria Mirame
María, mírame. María, mírame
Si
Tú me miras. Él también me mirara
Madre
mía, mírame. De la mano llévame
Muy
cerca de Él. Que ahí me quiero quedar
María,
cúbreme con tu manto
Que
tengo miedo, no sé rezar
Que
por tus ojos misericordiosos
Tendré
la fuerza, tendré la paz.
María,
mírame. María, mírame
Si
Tú me miras. Él también me mirara
Madre
mía, mírame. De la mano llévame
Muy
cerca de Él. Que ahí me quiero quedar
Madre,
consuélame de mis penas
Es
que no quiero ofenderle más
Que
por tus ojos misericordiosos
Quiero
ir al cielo y verlos ya.
Si
Tú me miras. Él también me mirara
Madre
mía, mírame. De la mano llévame
Muy
cerca de Él. Que ahí me quiero quedar
Buenos días, Paloma blanca
hoy
te vengo a saludar,
contemplando
tu belleza
en
tu trono celestial.
Eres
Madre del Creador,
y
a mi corazón encantas;
gracias
te doy con amor.
Buenos
días, Paloma Blanca.
2.
Niña linda, niña santa,
tu
dulce nombre alabad,
porque
eres tan sacrosanta,
hoy
te vengo a saludar.
Reluciente
como el alba,
pura,
sencilla y sin mancha.
¡Qué
gusto recibe mi alma!
Buenos
días, Paloma Blanca.
3.
Qué linda está la mañana,
el
aroma de las flores,
despiden
suaves olores,
antes
de romper el alba.
Mi
pecho con voz ufana,
gracias
te da, Madre mía;
en
este dichoso día,
antes
de romper el alba.
4.
Cielo azul yo te convido,
en
este dichoso día,
a
que prestes tu hermosura,
a
las flores de María.
Madre
mía de Guadalupe,
dame
ya tu bendición;
recibe
estas mañanitas,
de
un humilde corazón.
50 rosas
Cincuenta
rosas, ofrezco, todos los días,
Con
mis problemas las pongo sobre tu altar.
Cincuenta
rosas, son el total de mi rosario
Que
ofrezco con fervor, con todo el corazón, a la Madre de Dios. / (2)
La
Virgen, con su mirada, contempla tu devoción, juntitas tiene sus manos, me
invita a la oración.
Cuando
apreciamos la bendición que da el rosario, entonces sentiremos con la Virgen
María, la presencia de Dios.
La
Virgen, con su mirada, contempla tu devoción, unidas tiene sus manos, te invita
a la oración.
Cuando
apreciamos la bendición que da el rosario, entonces sentiremos con la Virgen María, la
presencia de Dios. / (2)
Del cielo bajó la guadalupana
Del cielo bajó, del cielo bajó, triunfante y ufana, a favorecernos, a favorecernos, la Guadalupana.
En
el Tepeyac, en el Tepeyac, a hora temprana, a Juan Diego habló, a Juan Diego
habló, la Guadalupana.
Dichoso
Juan Diego, dichoso Juan Diego, que en esa mañana, se le apareció, se le
apareció, la Guadalupana.
Por
señal le envía, por señal le envía, la misma mañana, flores al Obispo, flores
al Obispo, la Guadalupana.
Del
cielo bajó, del cielo bajó, triunfante y ufana, a favorecernos, a favorecernos,
la Guadalupana.
Por
adorno tiene, por adorno tiene, unas flores bellas,
y
en todo su manto, y en todo su manto, brillan las estrellas.
Y
su nombre santo, y su nombre santo, y la fe cristiana, nos regaló a todos, nos
regaló a todos, la Guadalupana.
Himno guadalupano
Desde
el cielo una hermosa mañana / (2)
la
Guadalupana, la Guadalupana, la Guadalupana bajó al Tepeyac. / (2)
Suplicante
juntaba sus manos / (2)
Y
eran mexicanos, y eran mexicanos, y eran mexicanos su porte y su faz. / (2)
Su
llegada llenó de alegría / (2)
De
luz y armonía, de luz y armonía, De luz y armonía todo el Anáhuac. / (2)
Junto
al monte pasaba Juan Diego / (2)
Y
acercose luego, y acercose luego, Y acercose luego al oír cantar. / (2)
Juan
Dieguito la Virgen le dijo / (2)
Este
cerro elijo, este cerro elijo, este cerro elijo para hacer mi altar. / (2)
Y
en la tilma, entre rosas pintada / ( 2)
su
imagen amada, su imagen amada, su imagen amada se dignó dejar. / (2)
Desde
entonces para el mexicano / (2)
ser
guadalupano, ser guadalupano, ser guadalupano es algo esencial. / (2)
Oh María, Madre mía
OH
MARÍA, MADRE MÍA, OH CONSUELO DEL MORTAL,
AMPARADME
Y GUIADME A LA PATRIA CELESTIAL. / (2)
Con
el ángel de María las grandezas celebrad; transportados de alegría sus finezas
publicad. / (2)
ESTRIBILLO.
Quien
a ti ferviente clama halla alivio en el pesar; pues tu nombre luz derrama, gozo y bálsamo sin
par. / (2)
ESTRIBILLO.
De
sus gracias tesorera la nombró tu Redentor; / con tal Madre y medianera, nada
temas, pecador. / (2)
ESTRIBILLO.
Pues
te llamo con fe viva muestra oh, Madre, tu bondad; a mí vuelve compasiva tu
mirada de piedad. / (2) ESTRIBILLO.
Hijo
fiel quisiera amarte y por ti sólo vivir; / y por premio de ensalzarte, ensalzándote
morir. / (2) ESTRIBILLO.
Del
eterno las riquezas por ti logré disfrutar y contigo sus finezas, para siempre publicar.
/ (2) ESTRIBILLO.
DIOS TE SALVE MARÍA SAGRADA
1.-
Dios te salve, María, Sagrada María, Señora de nuestro camino.
Llena
eres de gracia, llamada entre todas a ser, la Madre de Dios.
2.-
El Señor es contigo y tú eres la sierva, llamada a cumplir su misión.
Y bendita tú eres, dichosa te llaman a ti, la escogida de Dios.
3.-
Y bendito es el fruto que crece en tu vientre, el Mesías, del pueblo de Dios.
Al
que tanto esperamos que nazca y que sea nuestro Rey.
CORO María he mirado hacia el cielo, pensando entre nubes, tu rostro encontrar.
Y al fin te encontré en un establo, entregando la vida a Jesús Salvador.
María he querido sentirte entre tantos milagros que cuentan de ti,
Y al fin te encontré en mi camino, en la misma vereda que yo.
Tenías
tu cuerpo cansado, a un niño en los brazos, durmiendo en tu paz.
María
Mujer, que regalas la vida sin fin.
Tú eres Santa, María, eres nuestra Señora, porque haces tan nuestro al Señor,
Eres Madre de Dios, eres Virgen, la Madre y Madre de la humanidad.
Te pedimos que ruegues por todos nosotros, heridos por tanto pecar,
Desde
hoy hasta el día final de este peregrinar.
CORO B María he buscado tu imagen, serena vestida entre mantos de luz,
Y al fin te encontré dolorosa, llorando de pena los pies de la cruz.
María he querido sentirte entre tantos milagros que cuentan de ti,
Y al fin te encontré en mi camino, en la misma vereda que yo.
Tenías tu cuerpo cansado, a un niño en los brazos, durmiendo en tu pa-az.
Dios
te salve, María, Sagrada María, Señora de nuestro camino……
MADRE DE LOS HOMBRES
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir: amén.
Cuando la noche se acerca y se oscurece la fe.
Cuando el dolor nos oprime y la ilusión ya no brilla.
Cuando
aparece la luz y nos sentimos felices.
Cuando
nos llegue la muerte y Tú nos lleves al cielo.
TE VENGO A PEDIR
/Te
vengo a pedir,/ (bis)
Oh
Madre de Dios
Que ruegues por mí/ (bis)
A
nuestro Señor.
/Te vengo a pedir,/ (bis)
Por
tu intercesión,
Amar
como Tú/ llevar a Jesús en mi corazón.
/Yo quiero crecer/ (bis)
En
fe y oración;
/yo
quiero vivir/ (bis)
la
vida de Dios.
/Te
vengo a pedir,/ (bis)
Por
tu intercesión,
Amar
como Tú/ llevar a Jesús en mi corazón.
YO TENGO UNA MADRE
Yo
tengo una madre de dulce mirar
Su
nombre es María la estrella del mar.
Es
Madre de Dios, también de los hombres
La
estrella que guía a los pescadores.
Ya
viene la aurora me voy a remar,
Me
acompaña siempre la estrella del mar.
Madre
inmaculada dulce tulipán,
Blanca
azucena la estrella del mar.
ADIOS OH VIRGEN
ADIÓS,
OH VIRGEN INCOMPARABLE
LOS CORAZONES LATEN POR VOS
ADIÓS,
OH MADRE LA MÁS AMABLE/
UNA
Y MIL VECES, ADIÓS, ADIÓS.
Adiós,
estrella de la mañana
Inmaculada
Madre de Dios
Flor
la más pura,
la
más galana
Del
paraíso, adiós, adiós.
Blanca
paloma, casta azucena
Místico
encanto del hacedor
Cuanta
tristeza mi pecho lleva
Al
darte oh Madre, mi tierno adiós.
Recibe,
¡oh Madre la despedida
¡Más
cariñosa del corazón!
Dejo
a tus plantas toda mi vida
Toda
mi alma, todo mi amor.
Adiós,
¡oh Madre! Todos nos vamos
Y
te dejamos el corazón;
En
recompensa solo pedimos
Madre
amorosa tu bendición.
No cuento con los derechos de autor de los textos, solo le pido a Dios que los llene de sus gracias y bendiciones ahora y por siempre.
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